Anoche, tras un día de perros, como siempre, me dirigí a la ducha, cabreado.
Me sentía fatal, y, tenía ganas de escuchar Paramore.
No me importaba que a mis padres les molestase el ruido de la música. La desconsideración ahora es mutua.
Cogí el móvil, puse Brand New Eyes y me introduje en la ducha. Tres canciones después, The Only Exception comenzó a sonar. Me sentí roto, vacío, traicionado. Así que me senté en la bañera, cerré los ojos e imaginé la silueta de una chica susurrándome esas preciosas palabras al oído. Abrí los ojos, deseando que aquel rostro que llenaba mi mente estuviese a mi lado, a pocos centímetros de mí, dedicándome esas palabras.
Pero no estaba. Y, después de formularme la pregunta "¿lo estará?", dejé que mis lágrimas se fundiesen con la lluvia.