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lunes, 14 de febrero de 2011

Mundo Muerto. Capítulo Especial: La llama rota


Zoe era la única humana con la que Edgar se había cruzado que sabía qué había ocurrido en el pasado, cómo habían llegado hasta allí, e incluso sabía costumbres del anterior mundo.

El día que celebraban esta vez era el 14 de febrero. "El día de Valentino". No sabían a ciencia cierta su nombre, ni como era ese día en el pasado. Pero Edgar recibió ese día algo que parecía ser un dulce casero.

La comida, y la rica, escaseaba en esos tiempos apocalípticos, y Zoe era de las únicas que encontraba ingredientes comestibles. Por lo que Zoe le había contado el primer día que se encontraron, donde el amor se respiraba en el aire que "en Japón se regalaba un dulce... creo que era... chocolate, al chico que te gustaba...".

Edgar sentía algo muy desconocido para él cuando lo recordó, algo que hizo palpitar su muerto corazón. Algo que le hizo vivir de nuevo. Amor.

SJ Kitten


-Feliz Día de San Valentín-

viernes, 24 de diciembre de 2010

Mundo Muerto. Capítulo Dos: Sangre Rota.

¿Aún no leíste el Capítulo Uno? Aquí lo tienes.


Entre los barcos de papel y los saltos de los niños en los charcos se encontraba, escondida, la Muerte.
Estaba triste. Y eso implicaría muchas cosas en un futuro próximo.

La Muerte solo había cuestionado su trabajo una vez hacía ya sesenta y cinco millones de años.
Había acabado, en un abrir y cerrar de ojos, con los mayores seres vivos que habían existido en el planeta. Los dinosaurios.

Y la tristeza de la Muerte implicaba una cosa: Lluvia de Sangre.

Solo quedaba una hora para que aquella lluvia que había traído la felicidad a la Tierra se transformara en sangre.

En el tiempo en el que había estado lloviendo, enfermedades crónicas anteriormente sin cura habían sido erradicadas misteriosamente. Nadie había fallecido desde la primera gota que cayó. Ni siquiera insectos y animales.

Y nada había más poderoso que la Muerte. No podía evitarse, y todos en el mundo lo sabían.

Pero la gente empezó a pensar que alguien la había engañado.

Era mentira. La Muerte no había sido concebida para dejarse engañar por nada. Era solo que después de su último encargo, un pobre viejo de noventa y siete años, se había vuelto a disputar su autoridad.
Si ella mataba, ¿quién era el encargado de matarla a ella? Ella quería desaparecer. Había visto tanto dolor y sufrimiento que no entendía que quería vivirlo en sus propios huesos.

¿Podría suicidarse? Nunca lo había intentado, siquiera pensado, por lo que no se le ocurría ninguna forma de morir.

Así que se limitó a esperar. A esperar a la sangre. ¿Y si por dejar de hacer su trabajo la condenaran? Entonces ella sería feliz.

La sangre comenzó a caer. Los niños miraron sus zapatos. El agua que antes los mojaba ahora era sangre, bella y perfecta, desprendiendo su característico olor. De la garganta de los pequeños el terror salió en forma de grito.

Una década de sangre aconteció al mundo. La Muerte seguía en aquella esquina del parque de la ciudad. Entonces la gente no la necesitó para morir. Murieron de asco, de miedo y de soledad. Pronto en la ciudad no quedaron más que cadáveres que no se descomponían debido a la inexistencia de una verdadera muerte. Un silencio estremecedor llenaba el mundo, que helaba a la propia lluvia.

Un día la sangre dejó de caer. La Muerte volvió a su trabajo. Pero los cuerpos siguieron en su sitio. Algunos revivieron, transformados en horribles criaturas inhumanas, Los Horrendos. Los que se crearon a partir de los cuerpos de los humanos tuvieron la capacidad de razonar y de comunicarse. Los que nacieron de los animales... Bueno... Eran temidos por los otros Horrendos.

Y de la nada nacieron nuevos humanos. Nuevos humanos que tuvieron que librar sangrientas batallas contra los horrendos; que tuvieron que aprender a matar antes que hablar. Que se escondían en el interior de un amor que no conocían. Humanos tales como Edgar y Zoe, que tuvieron que vivir en un Mundo Muerto, de cielo negro y agua roja. De lágrimas de sangre, como consecuencia de aquella lluvia que duró diez años.

CONTINUARÁ...

SJ Kitten
  

domingo, 12 de diciembre de 2010

Mundo Muerto. Capítulo Uno: Rota hermosura.


 La rosa fue extraída suavemente de su corazón por Zoe.
 Edgar sintió como brotaba la sangre a borbotones y vio en las manos de la joven la causa de su dolor.
  -Ya no tienes por qué sufrir-comenzó la chica-. He matado a tu antiguo amor.

 Edgar observó a la chica. No podía tener más de quince años. Su cabello era tan negro como el cielo de aquella noche de un futuro cercano donde el mundo estaba ya podrido, y le llegaba hasta la cintura. Sus ojos eran rojo escarlata, el color de la sangre. Su tez blanca deslumbró al chico cuando éste se fijó en ella. Vestía un abrigo negro decorado con el dibujo de una rosa roja que mostraba perfección y unas cadenas de plata. Llevaba unos pantalones de cuero negro que le marcaban sus delgadas piernas. Sus zapatos eran de plataforma de no más de cinco centímetros, de color morado con un estampado de una calavera de una reconocida película de animación de los años 90 de la Antigua Era. Esas zapatillas podrían llegar a tener perfectamente unos cincuenta años.

  -¿No era ella la causa de tu suicidio?-preguntó Zoe.
  -Eh... sí...-logró decir Edgar.

 Edgar había intentado matarse con su rosa. El único ser vivo que Edgar creía que vivía en al menos mil kilómetros.
 Quiso quitarse la vida porque ella había concebido una nueva rosa. Debido a la soledad que asolaba al chico la locura había consumido su ser, y éste se creía el marido de la rosa, y pensó que le había traicionado.

 Era tan hermosa... Pero ya no. Zoe había roto su hermosura.

 Sin embargo, Edgar descubrió que Zoe era aún más hermosa que la rosa muerta. Era la personificación de la belleza.

 Edgar se puso en pie rápidamente.
  -Gracias.
  -Espero que me puedas devolver el favor -dijo Zoe.

 Entonces, acercó el rostro del joven a sus labios, y un profundo y ardiente beso se produjo entre los dos.
 Era el único amor que existía en el Mundo Muerto.

 Tras unos instantes, Zoe se separó de él.

  -Hay habladurías entre los Horrendos. Se habla de una zona viva. Espero que puedas acompañarme a buscarla.
 
Edgar, aún sorprendido por aquel gesto de amor, asintió.
Zoe había despertado en él un sentimiento que jamás había sentido. El verdadero amor.

  -Te pondré al corriente durante el camino.

CONTINUARÁ...

SJ Kitten

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