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jueves, 7 de julio de 2011

Y el ganador es...


Hoy 7 de Julio de 2011 damos a conocer al ganador y la opinión del público y de los jueces (Maya, Lik And Russ y Sj y Claix Kitten).

El preferido de los encuestados ha sido "Él y Ella" de Kalashnikov, seguido de "Promesa" de Jace Beleren Vess.

Los jueces han optado por "Promesa", obteniendo "Sueños rotos" el segundo puesto.

El ganador oficial es:



Enhorabuena y gracias a todos los participantes y a los votantes.

Si quieres leer la historia ganadora del I Concurso de Historias, puedes hacerlo aquí.

lunes, 4 de julio de 2011

Finalistas del II Concurso de Historias de Scream


Un poco después de la fecha indicada os traemos a los finalistas del II Concurso de Historias de Scream.

Mira este vídeo para comprobar si estás entre los elegidos- ¡Mucha suerte!


Las historias finalistas son (haz click sobre los nombres para leerlas):





El día 7 de Julio se cierra la encuesta. Comprobaremos los resultados y vosotros actuaréis como un jurado más. 

El 7 de Julio daremos a conocer el ganador.
Entre los días 8 y 20 de Julio se procederá la entrega de premios.

viernes, 13 de mayo de 2011

¡¡DETALLES AL DESCUBIERTO!! - II CONCURSO DE HISTORIAS DE SCREAM

LOS DETALLES, REVELADOS:


¡¡Ya está aquí el II Concurso de Historias de Scream!! Tras 5 días de incertidumbre, revelamos los secretos escondidos con ahínco durante esta semana... ¡Solo aquí, en Scream!


Fecha límite de envío: 10 Junio



sábado, 7 de mayo de 2011

II CONCURSO DE HISTORIAS DE SCREAM


El II Concurso de Historias de Scream da comienzo.

¡NO DEJES DE VISITAR SCREAM, PRONTO HABRÁ MÁS INFORMACIÓN!

El 13/05/20111 daremos más información sobre el concurso... ¡Paciencia!

Claix y Sj Kitten

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Sueños rotos", por Mctwisps

¡!: ¿Buscabas otra de las historias? Lista de historias


Sueños rotos


La obra de su vida, aquella por la que había luchado durante meses contra cientos de aspirantes, aquella con la que había soñado desde su juventud, aquella que le había robado la alegría, aquella que había borrado su ilusión, aquella que estaba acabando con su vida...
Su condena comenzó el primer día de ensayos cuando conoció al que sería su amor y su verdugo, Ryan, un chico rubio, alto, de ojos azules, simpático, cariñoso, el chico perfecto para ella, pero tenía que soportar como él besaba a su novia delante suya, cómo la abrazaba, cómo la acariciaba, cómo la quería, pensó que podría soportarlo, se engañó a sí misma, diciéndose que no le afectaría, pero solo era eso, un engaño.
Tras dos meses de ensayos no podía con su vida, sus ojos que antes transmitían alegría ahora solo expresaban tristeza y vacío, un vacío que sentía en cada parte de su cuerpo, ya en lugar de corazón tenía un trozo de escombro, gris y duro. No podía soportarlo más se estaba volviendo loca. Cada vez que tenía que besarle para algún acto, cerraba los ojos e intentaba pensar en algo que no fuera ese beso falso, ni esa falsa ternura, pero era incapaz.
El pánico se había adueñado de ella no sabía qué hacer para acabar con aquella tortura. Pensó que tal vez un salto sería la solución, un salto con la suficiente altitud para acabar con su pena, con su amor, con su vida. Pero sabía que no sería lo bastante valiente. Tampoco podía dejar la obra, pues defraudaría a demasiada gente. Se le ocurrió que, tal vez, si no había lugar para hacer la obra todo acabaría, se suspenderían los ensayos y su condena terminaría.
Aquella tarde cogió uno de los bidones de gasolina que guardaba en el garaje y un mechero, después salió de su casa lo bastante pronto para que no hubiera nadie en el teatro, y así fue, roció el telón de gasolina y solo tuvo que acercar un poco el mechero para prenderle fuego. Salió pensando que su condena había terminado. Pero cuando llegó a la entrada vio el coche de Ryan aparcado, miró en todas las direcciones, pero no lo encontró. ¿Y si había entrado?, él no podía morir por su culpa, jamás se lo perdonaría. Así que se adentró en el edificio en llamas, buscó por todas partes, pero no lo encontró, eso quería decir que él no estaba dentro. Miró hacia la salida y el brillo de las llamas se reflejó en sus ojos, ya ea demasiado tarde para salir, solo le quedaba esperar la muerte. El calor era insoportable, el aire no llegaba a sus pulmones, se fundió dentro de su cárcel, la cárcel con la que había soñado años antes, la cárcel en la que su vida se consumió por amor.


¿Es tu favorita? ¡Vota aquí por ella!

"Promesa", por Jace Beleren Vess

¡!: ¿Buscabas otra de las historias? Lista de historias


Aquel terrible vacío arrancaba a la ausencia. Una ansiedad que sangraba sus carnes e 
inundaba sus pupilas de los recuerdos amargos que la sobrevinieron. Su piel palidecía 
como sus propios huesos y de su garganta brotaban súplicas. 
Toda su vida se desvaneció. 
Lo que quedaba de su tiempo no eran ya sino imágenes borrosas que la evocaban a los 
días en los que todo era bueno. Un tiempo de prosperidad quizá. Un infinito que se 
acabó para los dos. 
Y desde allí, en su habitación, en su cama, en su alma, la niñita que fue con él lloraba 
desconsoladamente por la presencia del dolor, que como llamas la atizaban en un sinfín 
de promesas rotas. E igual de fracturado, era el cuadro que miraban sus ojos lejanos. 
En él se vio a sí misma. Cuando su sonrisa era esperanzadora, cuando su pelo era lo 
único rojo. Ahora lo es también la sangre que llena sus brazos. 
Y junto a su figura, él.  
No pudo mirar su rostro. Era tal el desgarro en su ser, semejante el malestar, que 
deseaba morir. Caer en ese pozo de desesperación que llaman Muerte, sorpresa de 
incautos y costumbre de viejos. Era el fin. Una vida de dedicación. Unos años de 
renuncia a todo lo que más ella quería. Unas semanas de sonrisas forzadas cuando 
realmente, estaba mal. Todo para acabar en un solo día con un adiós tan efímero. 

Aquella discusión fue el foco de todo. La consumación de la ternura. El último beso, no 
obstante, el más amargo. 
Y ahora le tocaba sufrir por sus actos. Por no seguir perdonando la indulgencia y la 
vanidad. Porque todos tienen un límite. Y él, no aprendía.  
Eran muchas las veces que sentía el agrio sabor de la decepción. Y aunque ambos 
intentaron crecer juntos, precisamente si había un final feliz, no sería el suyo. 
Pero no había vuelta atrás. Su afectado corazoncito se encogía de frío cada vez que lo 
recordaba todo.  
Nadie sabe cuánto tiempo pasó la incongruente chica en casa. Pero semejante fin se 
merecía mucho más padecimiento del que podía canalizar. Porque los días eran suspiros 
y los segundos, desconsoladas melodías de una arcaica gramola. 
Por eso no había más compensación para ella. Solo le esperaba morir. Por esas razones, 
otras que no conocía. O porque sencillamente no le quedaban motivos. Por ende, 
Decidió suicidarse. 

En el mundo de fuera todo era tal y como ella. Una confluencia de todos los elementos 
atmosféricos posibles de la naturaleza. Lluvia. Frío, de nuevo. Nada en ella era más que 
pedazos. Pues la discordia de los dos corazones ya acabó.  
Nunca lo hubiera deseado a nadie. No podía pensar en ello. Pero en aquella lúgubre 
noche camino a no ver el sol de nuevo, era lo único que parecía calmarla. El funesto 
temor a no existir, a dejar de existir en aquél mundo de apariencias e ilusiones.  
Sería algo rápido. Como su duración. Como la vida misma. 

Y allí se vio. Dispuesta y con el único consuelo de su soledad, que si bien no sea la 
palabra idónea, la animaba a su encuentro. Llegó a lo más alto de la ciudad, junto a la 
presa. Allí en lo alto de la tapia pudo admirar decepcionada el resto de las luces de las 
superficiales personas, dañinas e irreflexivas, en el espacio de sus hogares. Cerró los 
ojos fuertemente. En esta última función, ella fue el muñeco del extravagante titiritero 
que era él. Empero decir que esta vez, el remendado telón caería una vez más y para 
siempre. La altitud para la tragedia, grande. Dudas la asaltaron de nuevo, dejándolas 
llevar por la impura brisa helada. Un solo salto. Un solo salto…Que No llegó a dar. 

Como una cadena a un reo se unían sus manos.  
Era él. 
No obstante, sus ojos guardaban pena. Un hilo frío de vida y añoranza. D 
esde el más lejano extremo de sus venas, de su sangre, de su vida, ella también sintió 
nostalgia. Por él. Por todo lo bueno e importante para ellos. Porque el resto no importa. 
Ambos rotos en lágrimas y agarrotados, se abrazaron.  
Probablemente el abrazo más cálido que nunca recibió. De nadie más que de él. 
Porque al fin y al cabo, ni la más dura pena los separaría. Fueron minutos de razón, de 
disculpa. De arrepentimiento y de aprender a crecer. Unieron fijamente sus miradas. Sí; 
Estaba segura de que él era sincero. Que aquél amor de jóvenes no era un juego de 
niños. 
Era real. 

Repetidamente, un primer último beso. Si bien sus cuerpos cayeron del filo de la tapia, 
no sintieron pánico. Sus corazones no se convertirían en escombros. Por muchas 
disputas.  
Por nada.  



Allá abajo encontraron las sirenas los dos cuerpos sin vida. Enlazados por una mano, 
Y una abatida y débil sonrisa en cada uno de sus labios. 


¿Es tu favorita? ¡Vota aquí por ella!

domingo, 14 de noviembre de 2010

"El Dolor Del Recuerdo" - Escrito por Maia, ganadora del concurso de historias tristes.

HISTORIA GANADORA DEL I CONCURSO DE HISTORIAS TRISTES

El Dolor Del Recuerdo

Todavía hoy, sí, aún hoy que ya soy adulta, aún hoy que dejé mi niñez atrás y demasiado rápido, sigo pensando en él. En cómo por su culpa la vida me arrebató la inocencia a una edad en la que ni siquiera se entiende lo que es la vida. Cuando ahora mi amor me acaricia y tengo que luchar contra mi mente para que él salga de mi cabeza… QUE SE VAYA DE MI MENTE ESE DÍA DE PESADILLA…

Estoy atrapada en una oscura habitación, tirada en una cama y no me puedo mover… siento que ya viene, ¡oh Dios por favor sálvame de él, YA ESTÁ AQUÍ!... ¿Qué es lo que pasa que nadie viene a ayudarme? Pero él sí, oigo sus pasos de depredador asqueroso, con su respiración excitada y podrida se acerca a mí, ¿Por qué me mira de esa manera? Esto no va bien… ¡por favor que alguien me ayude! ¿Qué está pasando? Ya está tan cerca que huelo su nauseabundo aliento, siento que voy a vomitar, mi corazón va a estallar en una explosión de sangre y miedo… ¡NO! ¡¿Qué haces, por qué me tocas así?! ¿Por qué me haces esto? Socorro… ¡Quítate de encima!…

Pero consigo controlar mis pensamientos y guardarlos de nuevo bajo llave en mi mente, hasta que mi subconsciente en un sueño vuelva a sacarlos de improviso. Como si ayer mismo hubiera pasado todo, pensamientos frescos en mi mente… intrusos, pensamientos que odio…es el dolor del recuerdo.

Y vuelvo a sonreír, en parte para calmarme, en parte porque ahora sigo adelante. Pero en todos estos años me ha quedado clara una cosa, nunca olvidaré esa pesadilla que ocurrió de verdad.

Maia


Unas palabras de Claix y SJ Kitten:
Esto lo escribimos para vosotros, aquellos que nos leen de vez en cuando, los que buscan una entrada nueva cada día...

Y esto es para daros las gracias. Y gracias, Maia, por enviarnos tu historia. Y gracias a todos los participantes. Hemos recibido vuestras historias, y muy pronto tendréis otra posibilidad. Éste es el primer concurso, y no será el último.

Vuestras historias nos han servido de inspiración. Qué es lo que os gusta, qué queréis leer en Scream...
En el papel (o en la pantalla) somos capaces de expresar lo que sentimos. Muchas gracias.


viernes, 15 de octubre de 2010

Concurso de historias tristes



¡Gracias a todos por participar!

Si eres como nosotros y buscas la oportunidad de expresar tus sentimientos y emociones, esta es tu oportunidad. Buscamos las mejores historias tristes que hablen de soledad, amor, odio, pena...

Mandadnos vuestras historias a esta direccion: scream.blog.sj@gmail.com

Nuestro critero valorará la creatividad y la emoción que le pongaís a vuestro escrito.

Las mejores seran expuestas en nuestro blog (por favor que no sea muy extensa, un máximo de 20 lineas).
Fecha límite de entrega: 15 de Noviembre.

Grita con nosotros.

Buena suerte.

Claix y Sj Kitten.

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